
Soledad (Inés Efrón) es una joven fragilísima, en todo sentido: no solo su novio la ha dejado (Nicolas Pauls), sino que además cree padecer de multiples enfermedades cuando en realidad está más sana que un caballo; vive sola y es dueña de un negocio, pero esta falsa independencia le ha sido dada por su adinerado padre (Ricardo Darín); y bajo estos regalos simula una fortaleza que siempre termina por quebrarse. La vida de Soledad es más compleja de lo que ella cree, y aunque siempre se maneja con sinceridad y transparencia, lo hace con brusquedad, porque así es ella: amorosamente torpe. A su vez, pese a las barreras que la prtoagonista se impone a si misma con su decisiones, un nuevo hombre aparece (Fabián Vena), casualmente de igual nombre que su ex-novio: Nicolás. Es en este momento que su vida da un vuelco: acostumbrarse al riesgo del cambio, o perecer en el intento.
Inés Efrón, multipremiada por su labor en
"XXY", demuestra que puede saltar a un papel completamente diferente como este. Su trabajo aquí es impresionantemente acogedor; la naturalidad con que domina cada escena hace que te enamorés de inmediato de ella; la reacción en el espectador es instantánea: deseos de abrazarla y cuidarla de su propia vulnerabilidad. Así y todo, hay momentos en que incluso uno cree necesario pegarle para corregirla en sus errores, y decirle: "¡no hagas eso, no seas tan sincera!" o "el hospital no es tu casa!". En fin, siempre la reacción en nosotros termina hablando a favor de la calidez y la veracidad que ella pone en su trabajo actoral: logrando robarnos un par de carcajadas, y minutos de rubor. El resto del reparto la acompaña muy bien, en especial Fabián Vena con su aire carismático pero para nada enfático.

Resumiendo:
Amorosa Soledad divierte, aunque no solo está echa para eso; sino para hacer entender de una buena vez que la comedia no tiene por qué ser demonizada, y que aun puede ser parte de la vida real. El film es positivamente amoroso, dulce, pero lo es todavía más para quienes hemos sido abandonados alguna vez, y en plena melancolía nos autolamentamos exageradamente, o bien fingimos tapar ese dolor con inventados asuntos. Suena de "autoayuda"... pero vamos!, ¿quién no recurrió a tales artilugios al menos una vez en su vida? Es como en un momento dice la chica: "Golpeame y acariciame, así..."
Lo mejor: Inés Efrón (te come el corazón aquí), la fotografía y lo divertido de algunas situaciones. El final -si le prestás atención a otras escenas- es SUBLIME... perece simple: pero NO lo es!!
Lo peor: Tiene algunos planos y silencios, un poco largos al divino botón.